La muerte de Glovo, lo nunca explicado de la compañía

Esta mañana me he levantado escuchando la muerte de un ciclista de Glovo de 22 años, a escasos metros de mi casa, en el centro de Barcelona. La muerte de un trabajador siempre es una desgracia para una empresa. En este caso, que no sabemos aún si técnicamente era trabajador, autónomo dependiente o autónomo explotado, puede ser la punta de lanza de la muerte de la compañía.

Gestionar un problema es una virtud de un empresario. En el caso de Glovo, aquellos que hemos escrito, y mucho desde el principio sobre sus actuaciones, creemos que sus principales directivos no tienen ya la capacidad, sino incluso la empatía para afrontar un problema desde su mundo de cristal. El dinero no lo es todo en la vida

Mi primera historia de Glovo

Del simple reportaje a la bomba

Era por el lejano enero de 2017 que escribí mi primer capítulo sobre la compañía de Oscar Pierre. Uno de tantos sobre una empresa de nueva tecnología, una Start Up, que empezaba a despuntar. Título jugando con las palabras: “Glovo App, un globo impulsado por humo – Crónica Global”, contenido con datos extraídos de su mala gestión de prensa, y una foto ilustrando a su fundador. Era una de esas tantas historias de empresas jóvenes.

Glovo una app impulsada por humo

En pocas horas, el artículo corrió sin cesar por las redes. El propio Oscar Pierre, creo desafortunadamente, lo movió en una secuencia de ataques en redes sociales contra mi persona cual niño consentido. Quienes me leen saben que he escrito de políticos de primer orden, de empresarios y de todo aquello que me apetece. Nunca había sentido la amenaza tan cerca como con esta empresa de Barcelona. Fruto de tanto ataque público, el artículo se convirtió en viral. Fue publicado por diversos medios, y suscito mensajes privados de toda índole. Desde gente ofreciendo más información del interior de Glovo a inversores descontentos con perder su oportunidad de dar un buen golpe. Como siempre las opiniones son opiniones pero los datos son sagrados. Y mi columna eran datos demoledores.

Las llamadas del entorno Glovo

Y luego se quejaba el director Elmundo.es

Durante esas horas se sucedieron llamadas a la redacción donde se pedía directamente mi cabeza. ¿Cómo podía yo criticar una empresa de Barcelona, de hijos de la ‘upper Diagonal’?. Como era difícil que yo me despidiera a mi mismo, los artículos salían de la publicación ecoonomia.com – ahora cerrada – que dirigía junto a mis colegas de Madrid y Barcelona, presionaron a mi grupo editorial. Todo debe decirse que siempre me respaldó. Para ellos el periodismo no debe basarse en la comodidad sino en los hechos.

Tras algunos intercambios de mensajes medio afables – algo que aprendes con ciertos personajes es que dejan para las palabras lo que no se atreven a decir por escrito -, cometí un error. Dí el teléfono de mi casa, por suerte lo uso poco o nada. Ese mismo viernes noche me esperaba una llamada. Y no me llamó Oscar Pierre Jr, ni nadie del equipo directivo o de prensa de Glovo. Me llamo el padre del emprendedor del mismo nombre, consejero en RTVE – en aquel momento – por CIU. Me tuvo más de dos horas entre ‘buenas palabras, insultos y amenazas’. Como tengo buenas espaldas, obviamente, no se rectificó una coma del artículo. Aún esta online en mi antiguo medio. En 10 años escribiendo ha sido la única vez que me ha pasado.

La verdad como había nueva información no se dudo en publicarla al día siguiente. Por cierto, aquella noche hubo hasta insinuaciones económicas para evitar la nueva entrega. Algunos tenemos la suerte, o la habilidad, de no meternos en charcos sin estar bien documentados. Y como decía un magnífico dicho de la prensa «un periodista o columnista,- en mi caso -, a veces, sabe más por lo que calla que por lo que escribe». Sin dudarlo salieron más datos sobre Glovo

Polemicos numeros de Glovo

Y la historia de Glovo continúa…

Llegan los profesionales de comunicación

Seguimos escribiendo y dirigiendo economia.com con la misma intensidad anterior. Las historias de Glovo siempre eran positivas gracias a un nuevo gestor de prensa. Desde ese momento algún artículo recibido, por fuentes internas, no tuvo tanta repercusión. Y seguramente el principal motivo fue que el niño mimado y el padre consentido no jugaron más a ser los protagonistas de la historia. Y es cierto que cuando uno se equivoca lo mejor es aceptarlo, luego la autocrítica, el silencio y, como no, ponerlo en manos de profesionales.

Nuestra misión era informar y no todo eran historias oscuras de la compañía. En esa línea publicamos noticias que pensamos eran interesantes:

Glovo se alía con Cabify en Perú

También artículos para explicar lo que otros medios no se atrevían a publicar:
Inquietudes laborales dentro de Glovo
Glovo. ¿Economía colaborativa o economía ‘pública’?

Meses más tarde pedí al padre, soy respetuoso cuando me dicen las cosas y me comentó que cualquier tema pasará por él, que me gustaría pedir una entrevista a Oscar Pierre Jr. Nunca sucedió esa entrevista, que sí me consta siguió los canales habituales. Ahora sí puedo trascribir algunas respuestas escritas a mi petición “¿No te parece que ni Glovo ni mi hijo merecieron aquellos comentarios salvajes? ¿No deberías primero pedir disculpas de lo que escribiste y mostrar tu respecto a un equipo de jóvenes…?”. Cuando los hechos contrastado son denominados como salvajes hay algo que se escapa a la razón.

El final de Glovo

Crónica de una muerte anunciada

Creo ser de los que apuestan por el talento. Es más creo que la idea de la última milla de Glovo es magnífica. así lo he escrito alguna vez. También tengo claro que me es indiferente que uno venga de la nada o de una familia adinerada. Sí el esfuerzo ha sido igual. No es difícil percibir que el valor de las cosas está en la fuerza de sus hechos. Dicho lo cuál tener más oportunidades es una opción tan democrática y valida como cualquier otra. Donde realmente uno tiene la vara de medir es en las respuestas a un problema. Aunque sobre todo en pensar que es un problema para ti. Y en Europa, muchos tienen la tendencia a considerar un gran problema cualquier cosa, empezando por el dinero. Cuando realmente un gran problema es sólo la muerte. Es lo único que no podemos gestionar.

Todos los padres nos preocupamos por nuestros hijos. Y a veces generamos problemas donde simplemente hay una gestión de la crítica. Decía Nietzsche que “lo único más allá del bien y del mal es lo que se hace por amor”. Añadía André Malraux que “La muerte sólo tiene importancia en la medida que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida. Y completaba Lao-Tsé “Diferentes en la vida, los hombres son iguales en la muerte.”

Al final, los negocios, y Glovo es un negocio, deben sobrevivir. Y para ello, simplemente deben saber gestionar problemas. Mejor o peor pero problemas. Cuando un simple artículo del montón, en su momento, genera rabia e ira impropia de cualquier empresa sería hay un gran problema de gestión. Y hoy, años después, una muerte es incomparablemente más importante. Y gestionar eso, aunque fuera por amor, nunca estará más allá del bien y del mal, sino simplemente no estará. Maduramos cuando gestionamos problemas, fracasamos cuando otros deben gestionarlos ante nuestra incapacidad.

Personalmente por muchos grandes fichajes hechos por Glovo últimamente, el dinero ni la familia van a poder gestionar este problema, tan humano como la muerte de un trabajador. Y es triste que algunos sólo entiendan que el dinero vale miserablemente en la vida, nunca en la muerte. Todos, en ese momento, somos iguales. Gestionar la muerte no es un asunto baladí. Quien sabe gestionar debe aprender a valorar reduciendo los riesgos al máximo para que ese estado fatídico, el gran problema, final nunca llegue. Y ahí Glovo confirma ha estado mal gestionada.

No me gustaría acabar sin rotar otros artículos publicados sobre Glovo estos años. Ahora algunos de triste actualidad, porque simplemente explicaban cosas que nunca deberían haber sucedido.

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