¿Cataluña o Catalunya?, algo más que un topónimo

Un compañero de twitter me ha pasado una entrevista muy interesante a Miguel Rodríguez Domínguez, actual propietario de la marca de relojes Festina-Lotus, en las noticias del Canal Sur de Andalucía

Estoy muy de acuerdo en muchos de los argumentos y respuestas empleadas por el entrevistado. Aunque me gustaría remarcar un punto que creo es importante. En todas las respuestas habla de Cataluña como una unidad. Crítica a los catalanes, como si fuéramos todos iguales. Habla de racismo en Cataluña como algo connatural. Usa el lenguaje de forma inconsciente de ese grupo de catalanes ‘supremacistas’ que han gobernado la región. Tipos que no sólo han saqueado una Cataluña grande, peor aún, han hecho prisioneros hasta a aquellos que ya no están.

Hablar de Cataluña como una unidad es un error. Criticar a todos los catalanes por unos catalanes, por muy presentes que sean, es un error. Dar a una tribu, a una secta, con ramificaciones poderosas, la que llamamos ‘famiglia’ el nombre de Cataluña es un error. Tan error como asimilar que Cataluña es Catalunya para sentirse más catalán. La toponimia, el nombre de los lugares puede ser dictado por leyes. Algunos creemos que equivocadamente aunque como ejemplo claro los nombres de Girona y Lleida. Oficialmente denominadas así por la Ley 2/1992, de 28 de febrero firmada por Felipe González.

Hablar de Cataluña muchas veces ha sido la suma de errores y de trampas en la lengua. No hagamos pues de esos errores nuestra forma de hablar. Tanto por activa como por pasiva. Cataluña es Cataluña no ‘Catalunya’, de la misma forma que todos los catalanes no somos independentistas, ni Cataluña es un lugar inhóspito para lo español. No seamos rehenes del lenguaje de esa ‘famiglia’. Creo Miguel Rodriguez es un tipo brillante, sus actos lo confirman, pero ha patinado al hablar en el lenguaje de esos catalanes que realmente no quieren Cataluña. Sólo se quieren a ellos y a su tribu. No les demos más satisfacciones. Hablemos de Cataluña, por Cataluña, en nombre de todos, no sólo de esa ‘Catalunya’ radical, supremacista y ciertamente fascista. Esa ‘Catalunya’ de ultraderecha que es la vergüenza de España y de Europa. Esa ‘Catalunya’ de unos, que no es la Cataluña de todos.

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